muerte

El proper dimecres dia 21 farem la segona trobada de les lectures a la fresca. Durant aquesta segona trobada seguirem el llegint un altra de les obres de l’escriptor italià, Dario Fo. L’obra que llegirem serà “Mort accidental d’un anarquista”.

L’hora de la trobada serà a les 21:00 a la plaça st. Jaume. Portat l’entrepà i soparem totes juntes mentres disfrutem de la lectura compartida.  A continuació vos deixem amb una ressenya extreta d’intenrnet.

“Muerte accidental de un anarquista es quizás la obra más conocida del dramaturgo italiano. El contexto político social en el que se produce, es el de una Italia en la que se desata una “estrategia de la tensión” de clara tendencia fascista, que consiste en provocar una fuerte represión de las fuerzas progresistas, a través de varios atentados a lo largo y lo ancho del país. Uno de los acontecimientos más sangrientos es el de los atentados de Milán en 1969, y en especial el que ocurre en un banco de Piazza Fontana. El sospechoso detenido como posible culpable del atentado, es un ferroviario que supuestamente se suicida cayendo de una de las ventanas de la Jefatura de Policía de Milán. Un año más tarde, se estrena Muerte accidental de un anarquista en las naves de una antigua fábrica de Milán, al no poder ser representada en ningún escenario del gran orbe.

Para contar la historia del ferroviario Pinelli, Fo utiliza un artificio que introduce en el prólogo. La historia se presenta como un suceso que había ocurrido en 1921 en Estados Unidos. Sin embargo, Fo continúa diciendo que “Para actualizar la historia, haciéndola al tiempo más dramática, nos hemos tomado la libertad de recurrir a uno de esos trucos que se suelen emplear en el teatro: hemos trasladado la historia a nuestros días, y la hemos ambientado, no ya en Nueva York, sino en una ciudad italiana cualquiera…por ejemplo, en Milán.” Al igual que en las películas, el autor advierte que cualquier analogía con “sucesos y personajes de nuestra crónica, el fenómeno deberá atribuirse a esa imponderable magia constante en el teatro, que en infinitas ocasiones ha logrado que incluso historias disparatadas, completamente inventadas, hayan sido impunemente imitadas por la realidad.”

El sarcasmo y la ironía que recorrerán los monólogos y diálogos siguientes, se hacen notar desde las primeras líneas. La introducción a través del prólogo y la estructura del mismo, nos hacen recordar las películas de los años 60,  en las que al inicio se nos daban pistas respecto al desarrollo de la historia que íbamos a visionar, a través de imágenes que aparecían como fondo para anunciar los nombres de los actores y el título de la película.

Aunque en la obra actúan seis personajes, en el fondo reconocemos solo dos protagonistas antagónicos: un personaje múltiple anunciado como Loco-Sospechoso – Juez – Obispo – Señor con barba por un lado y el poder policial por el otro (Comisario de la brigada política, Comisario Jefe, Comisario Bertozzo, Agente).

Los cuatro personajes que representan al poder policial, aparecen como cuatro matices de una misma idea, cuatro caras de un mismo personaje, que actúan y piensan de una manera tan parecida que el espectador o lector de la obra puede llegar a confundirlos entre si.

Fo introduce también a una periodista en la segunda mitad de la obra, como encarnación de los medios de comunicación. Es un personaje débil, gris, que busca la verdad pero también la noticia, se deja manipular y se encuentra un tanto descolocado en medio del delirante y sorprendente ritmo de los acontecimientos.

Siguiendo la tradición de los bufones de la corte o del fool (loco) de Shakespeare, Fo crea el personaje protagonista que a través de múltiples disfraces y escudándose en su aparente falta de juicio, consigue decir y a la vez descubrir la verdad respecto a la “muerte accidental del anarquista”. ¿Estamos ante un loco, ante un transformista, ante un fabulador? Estamos ante un buscador de la verdad que sirviéndose de su inteligencia y su capacidad de encarnar distintos personajes a través de trucos de maquillaje o manos y barbas postizas, consigue desmontar la falsa historia creada por la policía respecto a las circunstancias de la muerte del operario de ferrocarriles. El Sospechoso, el Loco, se transforma en Juez y Obispo y utilizando el aparente poder que le conceden tales títulos, tanto como el miedo de aquellos que se saben culpables, consigue arrancarles la verdad.

Evidentemente, en el transcurso de los 35 años desde el estreno de la obra, la sociedad y las circunstancias han cambiado y evolucionado. Sin embargo, las ideas básicas que Dario Fo defiende en su tragicomedia no han perdido espectadores y como prueba irrefutable de ello está el número de representaciones de la misma en todo el mundo.

La obra divierte, entretiene, sorprende y hace pensar a todos aquellos que la hayan disfrutado desde la butaca de un teatro o hayan decidido tomarse el tiempo para leerla. El secreto de su éxito resida talvez tanto en la sinceridad del mensaje, como en el extraordinario dominio del lenguaje y de la técnica dramática, a través del que Darío Fo consigue seducir al espectador.

Elena Salajan, 2005

 

Anuncis